El arte
de documentar el arte

Detalle de la conocida como danza fálica de la Roca dels Moros de El Cogul (Les Garrigues). Pintura al óleo sobre soporte de yeso y arpillera. Foto: Antoni Palomo. MAC. Arxiu Històric Fotogràfic. Fons Art Rupestre

Henri Breuil, pionero del arte levantino

El descubrimiento (1879) y la posterior aceptación internacional de la autenticidad de las pinturas de Altamira (1902) atrajeron a la península Ibérica a los grandes prehistoriadores del momento, como el abad francés Henri Breuil. Conocido como el padre de la prehistoria, fue uno de los pioneros en el estudio, la documentación y el descubrimiento de numerosos yacimientos con arte rupestre levantino.

De su mano, los primeros hallazgos de Cretas, El Cogul, Alpera, Ayora y Yecla saltaron al panorama internacional en sucesivas publicaciones en «L’Anthropologie», una de las revistas más prestigiosas en la investigación prehistórica europea del momento.

El MAC guarda sus últimos dibujos y anotaciones de conjuntos castellonenses tan singulares como los abrigos del Cingle de la Mola Remígia o el Racó Molero (Ares del Maestrat, Castelló), descubiertos en 1934, trabajos que se interrumpieron por una enfermedad que sufrió y por el estallido de la guerra civil española en 1936.

Henri Breuil. Fotografia de la visita realitzada l’any 1956 per Henri Breuil i Martín Almagro a la Roca dels Moros, El Cogul (Les Garrigues). Font: MAC. Arxiu Històric i Fotogràfic. Autor: no identificat

La rivalidad por el estudio del arte rupestre de la Valltorta

El Institut d’Estudis Catalans (IEC) lideró una de las empresas de investigación más extraordinarias desarrolladas hasta entonces sobre arte prehistórico en la península Ibérica: el estudio de las pinturas del barranco de la Valltorta (Castellón), descubiertas en 1917.

Los trabajos no estuvieron exentos de controversia, dada la competencia que se generó por el estudio de las pinturas con la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas de Madrid, encabezada por Hugo Obermaier, hecho que obligó a los dos equipos a dividirse el territorio objeto de estudio.

El equipo del IEC, dirigido por Pere Bosch Gimpera, estaba formado por Agustí Duran i Sanpere, Maties Pallarès y Josep Colominas, que trabajaron intensivamente en la documentación de las pinturas y también en la excavación de diversos yacimientos arqueológicos. Los ilustradores fueron los pintores Joan Vila i Pujol, llamado Joan d’Ivori, y Josep Triadó.

Los trabajos se publicaron de forma preliminar en 1920, pero la gran mayoría de la documentación conservada en el Museu d’Arqueologia de Catalunya se ha mantenido prácticamente inédita hasta hoy.

El descubrimiento del arte levantino en Cataluña

La Roca dels Moros de El Cogul (Lleida) fue el primer testimonio con arte rupestre levantino encontrado en Cataluña, en 1908, y el segundo de la fachada mediterránea peninsular.

La convivencia en el mismo panel de grabados, tal vez finipaleolíticos, de pinturas levantinas con temáticas exclusivas, como la conocida “danza fálica”, pinturas esquemáticas y diversas inscripciones ibéricas y romanas nos dice que este enclave mantuvo unos valores culturales destacados a lo largo de muchas generaciones.

Hoy sabemos que la famosa danza fálica, en la que nueve mujeres rodean a un personaje masculino con el sexo representado, fue realizada en diversas fases, de modo que se fueron añadiendo parejas de mujeres a lo largo del tiempo. A pesar de ello, el resultado continúa siendo excepcional y sin paralelos. Otras figuras, como las que representan a diversas especies de fauna salvaje (ciervos, cabras, toros y jabalíes), completan el repertorio gráfico de este espacio singular.

Reproducción de las pinturas levantinas y esquemáticas realizada para la Exposición Universal de Barcelona. Roca dels Moros, El Cogul, Les Garrigues. Reproducción sobre yeso. Autor: desconocido, 1929.

De la balma al Museo

El MAC custodia una colección singular de obras originales que ilustran algunos de los primeros grandes descubrimientos de arte levantino. Estas obras esconden los esfuerzos de prehistoriadores, dibujantes y artistas como Henri Breuil, Josep Colominas, Joan Vila, Josep Tersol, Antoni Bregante o Francisco Benítez Mellado por inmortalizar los hallazgos, sacarlos de los abrigos y compartirlos con la sociedad y con la comunidad científica nacional e internacional.

Lo que inicialmente era una herramienta de comunicación se convirtió en herramienta de estudio. Así, a las primeras reproducciones, que centraban la atención en figuras y composiciones aisladas, se fueron añadiendo nuevos detalles, como los rasgos del soporte, para ofrecer visiones más integrales y precisas de este arte milenario.

Por su calidad artística, estos trabajos, elaborados entre los años 1917 y 1965, son hoy verdaderas obras de arte.

Descubriendo lo que ya no está

Las primeras fotografías y reproducciones gráficas del arte levantino conservadas en el Museo de Arqueología de Cataluña, realizadas poco después de los primeros descubrimientos, representan hoy un legado artístico de un valor estético y patrimonial excepcional. Este valor se multiplica cuando algunas de estas obras se convierten, además, en el único registro permanente de la existencia de
figuras o conjuntos actualmente desaparecidos, fruto de la ignorancia y del vandalismo.

Es el caso de las fotografías y los calcos de los fondos museísticos, en ocasiones inéditos, que reproducían meticulosamente las pinturas de varios yacimientos del núcleo castellonense de la Valltorta, como la cueva de los Caballos o las cuevas de la Saltadora, referentes mundiales en los estudios de arte prehistórico. Su conocimiento integral no sería posible sin esta documentación.

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